Una app china de IA llamada Haotian ha generado millones vendiendo tecnología de intercambio de rostros ultra realista en Telegram, principalmente a estafadores. La herramienta permite intercambios casi perfectos durante chats de vídeo en vivo e se integra con apps como WhatsApp y WeChat. Su canal principal desapareció tras consultas que revelaron su uso en operaciones de fraude del sudeste asiático.
La aplicación de inteligencia artificial Haotian, desarrollada en China, se especializa en capacidades avanzadas de intercambio de rostros que han resultado altamente efectivas para fines engañosos. Según análisis, la app permite a los usuarios crear intercambios de rostros «casi perfectos» en conversaciones de vídeo en tiempo real, generando a sus creadores millones de dólares mediante ventas en la plataforma Telegram.
La tecnología de Haotian destaca por su versatilidad y facilidad de integración con servicios de mensajería populares como WhatsApp y WeChat. Los usuarios pueden ajustar hasta 50 configuraciones diferentes, incluidas modificaciones al tamaño de los pómulos y la posición de los ojos, para replicar de cerca la apariencia de la persona que pretenden impersonar. Este nivel de personalización la convierte en una herramienta potente para diversas aplicaciones, pero investigaciones han resaltado su lado más oscuro.
Investigadores y revisiones independientes, incluidas las de WIRED, indican que Haotian se ha promocionado activamente a personas implicadas en estafas de «pig butchering», un tipo de fraude romántico común en interacciones en línea. Estas operaciones, en su mayoría en el sudeste asiático, utilizan la app para generar confianza falsa con las víctimas antes de extraerles dinero, a menudo mediante esquemas de criptomonedas. La promoción de la app en redes de fraude pone de manifiesto los riesgos crecientes de las tecnologías deepfake accesibles.
De forma notable, el canal principal de Telegram de Haotian desapareció poco después de las consultas sobre sus vínculos con estafadores, lo que sugiere un intento de eludir el escrutinio. Aunque la plataforma ofrece funciones potentes para usos creativos legítimos, sus conexiones documentadas con actividades delictivas generan preocupación por el uso ético de la IA en las comunicaciones digitales cotidianas. Este caso ilustra los desafíos para regular herramientas que difuminan la línea entre realidad y engaño en el entorno en línea.