Sobre el impacto del incendio en Wang Fuk Court en Tai Po, que afectó a 16 estudiantes y un empleado de una escuela local, la comunidad de Hong Kong mostró una notable unidad con apoyo de exalumnos y simpatía desde el extranjero. El autor, con lazos personales en la zona, extrae lecciones detalladas de la investigación de la Torre Grenfell de 2017 en el Reino Unido para instar a regulaciones más estrictas de seguridad en edificios.
El autor creció cerca de Wang Fuk Court en el distrito de Tai Po, Hong Kong, próximo a su alma mater. El reciente incendio salvó vidas pero destruyó hogares, afectando a 16 estudiantes y un empleado. Los exalumnos se unieron con ayuda modesta en medio del duelo compartido, mientras llegaban mensajes de apoyo de amigos del extranjero y del continente—prueba de compasión sin fronteras.
Un compañero de clase en el Reino Unido recordó el trauma del incendio de la Torre Grenfell en 2017, que mató a 72 personas debido al revestimiento inflamable en un rascacielos renovado. Iniciado por una avería en un frigorífico, se propagó rápidamente a pesar de advertencias desde 1992 y pruebas fallidas en 2001. Una investigación pública de siete años expuso la 'deshonestidad sistemática' de los fabricantes, la complacencia regulatoria y riesgos ignorados—un desastre evitable.
Aunque más pequeño, el incidente de Tai Po refleja estos peligros. Mientras Hong Kong investiga el incendio, los hallazgos de Grenfell exigen pasos proactivos: reglas más estrictas sobre revestimientos, pruebas transparentes y responsabilidad para prevenir tragedias. La resiliencia de la comunidad, vista en la unidad post-crisis, ayudará en la recuperación.