En San José de las Lajas, Mayabeque, los huevos importados de Brasil se venden exclusivamente en dólares en el mercado La Época y se agotan en minutos. El precio de $5.25 por cartón de 30 huevos equivale a más de 2,500 pesos, convirtiéndolo en un lujo para muchos cubanos. Esta situación refleja la crisis en la producción local de huevos, que ha caído drásticamente en décadas recientes.
El mercado La Época en San José de las Lajas, gestionado por la cadena estatal Tiendas Caribe, ofrece huevos importados de Brasil etiquetados en inglés y portugués. Los clientes observan las pilas de cartones bajo luces blancas antes de decidir compras en bulk. Un empleado confiesa: “No sé de dónde sacan la gente los dólares, pero los compran en grandes cantidades”.
Tamara, una jubilada, protesta al pagar en efectivo: “Como no tengo tarjeta Clásica, no tengo otra opción”. Recibe cambio en dulces por los seis dólares entregados. “Hoy en día en San José, comer un huevo es un lujo, no solo por el precio sino porque no se encuentran en ningún lado”, explica. Su compra, que compartirá con una amiga, cuesta más de un tercio de su pensión mensual y le alcanzará para almuerzos por unos días.
La producción de huevos en Cuba ha disminuido de 2.717 mil millones en 1991 a solo 385 millones en 2024, según el periódico oficial Trabajadores en agosto. Provincias como Mayabeque han perdido más del 60% de su output debido a la falta de alimento para aves y apagones constantes. Las importaciones desde Brasil y República Dominicana intentan cubrir la demanda, pero las tiendas en MLC (moneda de libre convertible devaluada) permanecen vacías.
Vladimir, un residente local que paga con dólares gracias a su hermana emigrante, dice: “A veces ni el dinero lo resuelve, porque hay desabastecimiento total”. Los huevos se han convertido en la proteína animal de emergencia, sustituyendo a cerdo, pollo y pescado, cuyo precio por libra de bistec de cerdo alcanzó 1,000 pesos en octubre. Un cartón cuesta casi la mitad del salario mensual promedio de 6,500 pesos, y en la calle se venden hasta por 3,000 pesos si se encuentran.
En los pasillos del mercado, reina la resignación. Un cliente pregunta si habrá huevos la próxima semana, y el empleado responde: “Nadie lo sabe”.