En un recinto de alta seguridad en Estambul, el enviado especial de EE.UU. Steve Witkoff y el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi se reunirán el viernes, marcando el primer contacto de alto nivel entre Washington y Teherán desde la guerra de 12 días en junio de 2025. Las conversaciones buscan un camino de desescalada tras bombardeos aéreos precisos en sitios nucleares iraníes y disturbios internos. La cumbre sigue a la mediación de Turquía, Egipto y Catar, en medio de demandas de EE.UU. sobre enriquecimiento de uranio y misiles.
En Estambul se ultiman preparativos para una cumbre diplomática clave el viernes, en la que el enviado especial de EE.UU. Steve Witkoff se reunirá con el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi. Esto marca el primer encuentro de este nivel desde la breve guerra de junio de 2025, que incluyó ataques aéreos precisos contra instalaciones nucleares en Isfahán y Natanz, causando daños significativos. La cumbre llega tras un año de tensiones, incluidas protestas antigubernamentales masivas en Irán en enero de 2026. Los esfuerzos de mediación de Turquía, Egipto y Catar facilitaron los arreglos, con el presidente iraní Masoud Pezeshkian manteniendo una llamada el sábado con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi para dar el visto bueno final. Witkoff también tiene previsto visitar Israel el martes para consultar con el primer ministro Benjamin Netanyahu y el jefe militar Eyal Zamir, alineando planes defensivos con la diplomacia estadounidense. Las charlas se centrarán en las tres condiciones del presidente Donald Trump: cero enriquecimiento de uranio, límites a los misiles balísticos y cese del apoyo a proxies regionales. Fuentes iraníes indican disposición a transferir 400 kg de uranio altamente enriquecido como gesto de buena voluntad, aunque el programa de misiles sigue siendo una línea roja. Un funcionario estadounidense dijo a Reuters: «El presidente les pide que cierren un acuerdo». Araghchi declaró: «Estamos listos para la diplomacia». La reunión en Estambul ofrece una frágil oportunidad de acercamiento, mientras continúan las reparaciones en Natanz, pero un fracaso podría desencadenar una nueva escalada en la región.