Jack Lang, exministro de Cultura, dimitió el sábado de su cargo como presidente del Instituto del Mundo Árabe (IMA), bajo la presión de una investigación judicial y la indignación mediática relacionada con sus vínculos con Jeffrey Epstein. De 86 años, asume plenamente estas relaciones pero alega ingenuidad, afirmando que datan de antes de la revelación de los crímenes del financiero estadounidense. El Gobierno francés ha tomado nota de su decisión, enfatizando que preserva la institución.
Jack Lang, figura icónica del socialismo francés y exministro de Cultura bajo François Mitterrand, anunció su dimisión de la presidencia del Instituto del Mundo Árabe (IMA) el 7 de febrero de 2026. Esta decisión llega tras la publicación, el 30 de enero, de 3 millones de nuevos documentos relacionados con el caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de EE.UU. El nombre de Jack Lang aparece unas 700 veces, y el de su hija Caroline casi 1.000 veces, revelando estrechos vínculos con el financiero condenado por tráfico sexual de menores. Los documentos detallan relaciones financieras, incluida una empresa offshore y intercambios sobre un riad en Marruecos así como referencias a una 'nueva sexualidad' de niños. La Fiscalía Nacional Financiera (PNF) abrió una investigación preliminar el viernes contra Jack Lang y su hija por 'blanqueo de fraude fiscal agravado'. En una declaración a AFP, el exministro dijo: 'Asumo plenamente los vínculos que pude crear con Jeffrey Epstein, pero en un momento en que nada sugería la existencia de su red criminal', a pesar de la condena de Epstein en 2008 por prostitución de menores. Interrogado en RTL el 4 de febrero, Jack Lang se sorprendió por las llamadas a su dimisión: '¿Es una broma? No me siento en absoluto en crisis'. Pero ante la presión del Elíseo y Matignon, así como la indignación mediática, optó por dimitir para 'preservar el IMA y su labor ejemplar'. El ministro de Exteriores Jean-Noël Barrot ha convocado una reunión extraordinaria del consejo de administración en siete días para nombrar un sucesor interino. Circula el nombre de Audrey Azoulay, exdirectora de la UNESCO. La portavoz del Gobierno Maud Bregeon reaccionó en Franceinfo: 'Jack Lang tomó la única decisión posible; la situación era insostenible'. Comentaristas como Pierre Vermeren lo ven como el 'ocaso del izquierdismo cultural', mientras que Guillaume Tabard se refiere a una 'larga indulgencia' hacia esta figura de la era Mitterrand. La investigación judicial continúa, con Jack Lang afirmando: 'Las acusaciones contra mí son inexactas, y lo demostraré'.