El representante de Japón ante la ONU refutó firmemente la acusación de China de que Tokio busca albergar armas nucleares de sus aliados, reafirmando sus principios antinucleares en medio de los debates actuales provocados por las políticas de seguridad de la primera ministra Sanae Takaichi. El intercambio durante las discusiones del TNP en Nueva York subraya las crecientes tensiones con Pekín.
El 30 de abril de 2026, durante las discusiones de las Naciones Unidas sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en Nueva York, China acusó a Japón de buscar derechos para albergar armas nucleares de sus aliados. El representante de Japón respondió de manera contundente, afirmando que "la introducción de armas nucleares no está permitida" bajo los tres principios antinucleares de larga data del país: no poseer, no producir ni permitir armas nucleares en su territorio.
El funcionario enfatizó que el programa de energía nuclear de Japón es "exclusivamente para fines pacíficos". Esta refutación sigue a un mayor escrutinio sobre la postura de seguridad de Japón después de que un alto funcionario de la oficina de la primera ministra Sanae Takaichi sugiriera la adquisición de armas nucleares como medida de disuasión a finales de 2025, lo que provocó reafirmaciones de la política y reacciones internacionales.
El enfrentamiento en la ONU destaca las persistentes tensiones en las relaciones entre China y Japón, exacerbadas por el impulso de Takaichi a las reformas de seguridad ante las amenazas regionales de vecinos con armamento nuclear. Esto se suma a una serie de reacciones, incluidas las advertencias previas de China y Corea del Norte sobre los cambios percibidos en la postura antinuclear de Tokio.