Tras la sugerencia de un alto funcionario japonés de que Japón considere adquirir armas nucleares y la posterior reafirmación gubernamental de sus principios no nucleares, el Departamento de Estado de EE.UU. elogió el 20 de diciembre a Japón como líder en no proliferación, al tiempo que subrayó el disuasorio nuclear estadounidense para proteger a aliados como Japón.
La respuesta de EE.UU. se produjo en medio de un debate intensificado provocado por el asesor sin nombre del primer ministro Sanae Takaichi, cuya opinión personal sobre la posesión de armas nucleares fue reportada el 19 de diciembre, lo que llevó al secretario jefe del Gabinete de Japón a reafirmar los tres principios no nucleares.
En un correo electrónico a The Japan Times, un portavoz del Departamento de Estado evitó comentar directamente las declaraciones, afirmando: “Japón es un líder global y un socio valioso de Estados Unidos en la no proliferación nuclear y el avance del control de armas nucleares”. EE.UU. reiteró su compromiso con la Estrategia de Seguridad Nacional: “Estados Unidos mantendrá el disuasorio nuclear más robusto, creíble y moderno del mundo para proteger a Estados Unidos y a nuestros aliados, incluido Japón”.
Esta postura refleja las dinámicas matizadas de la alianza EE.UU.-Japón, donde Japón sigue siendo un socio clave en no proliferación a pesar de que las amenazas regionales de China y Corea del Norte avivan tales discusiones. Históricamente, Japón ha adherido a sus principios no nucleares de posguerra y al Tratado de No Proliferación Nuclear, aunque las presiones geopolíticas han revivido los debates sobre opciones de disuasión.