En medio de patrullas conjuntas EE.UU.-Japón ante actividades China-Rusia, analistas dicen que la administración Trump enfrenta dilema al apoyar a aliado Japón manteniendo lazos comerciales con China. Tokio espera conversaciones de alto nivel con EE.UU., pero resolución depende de contacto directo Pekín-Tokio.
El último recrudecimiento de tensiones China-Japón —desatado por patrullas aéreas conjuntas chino-rusas cerca del espacio aéreo japonés, que provocaron un vuelo de bombarderos y cazas EE.UU.-Japón sobre el mar de Japón el pasado miércoles— ha colocado a la Casa Blanca de Trump en una posición delicada, dijo un analista chino.
Como se detalló en cobertura previa, el ministerio de Defensa de Japón confirmó el ejercicio conjunto el jueves, reafirmando la determinación de los aliados contra cambios unilaterales al statu quo y fortaleciendo la disuasión.
Navegar compromisos de alianza de larga data con Japón mientras se preserva una frágil tregua comercial con China plantea un 'dilema potencial' para Washington, señaló el analista.
La primera ministra japonesa Sanae Takaichi expresó el miércoles esperanza de otra reunión con su homóloga estadounidense en medio del enfrentamiento con Pekín. Otro experto enfatizó que avances en la disputa dependerán del diálogo directo entre los vecinos asiáticos.
El episodio resalta desafíos diplomáticos de EE.UU. al poner a prueba el equilibrio entre pactos de seguridad e intereses económicos las relaciones China-Japón deterioradas.