En medio de crecientes tensiones entre China y Japón, el Diario del Pueblo publicó un extenso comentario que critica duramente el 'neomilitarismo' de Japón como una amenaza mayor para Asia y el mundo. El periódico advierte que el Japón de posguerra no ha hecho un recuento completo de su pasado militarista, mientras que Pekín tiene amplias herramientas políticas listas si Tokio pone en peligro los intereses fundamentales de China. El presupuesto propuesto de ayuda a la seguridad de Japón para el próximo año alcanza un récord histórico, más del doble del monto anterior.
El Diario del Pueblo, en un comentario publicado el jueves, afirmó: «El Japón de posguerra no ha llevado a cabo un recuento exhaustivo del militarismo… Este ‘neomilitarismo’, disfrazado bajo la apariencia de una ‘nación pacífica’, se está convirtiendo gradualmente en un peligro real para Asia y el mundo en general». Esto refleja las crecientes preocupaciones de China por los desarrollos militares de Japón, particularmente en temas sensibles como Taiwán.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón publicó el martes su propuesta de presupuesto para el año fiscal 2026, estableciendo el presupuesto de Asistencia Oficial de Seguridad (OSA) en un récord de 18.100 millones de yenes (116 millones de dólares estadounidenses), más del doble de la asignación del año anterior. La OSA proporciona ayuda de equipo de seguridad a países afines, subrayando la intención de Japón de fortalecer la cooperación militar regional. Las referencias en palabras clave a figuras como Sanae Takaichi, y la participación de Gran Bretaña y Australia, sugieren que esto podría intensificar las tensiones geopolíticas en la región Asia-Pacífico.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, ha expresado previamente preocupaciones similares. Un análisis de la Universidad China de Ciencias Políticas y Derecho destaca que las acciones de Japón podrían poner en peligro la estabilidad regional. La postura oficial del Partido Comunista Chino es clara: Pekín monitoreará de cerca y responderá a cualquier amenaza a sus intereses fundamentales. Este incidente resalta las fricciones estructurales en las relaciones China-Japón, donde los temas de seguridad eclipsan los lazos económicos.