El gobierno japonés reafirmó el viernes su promesa de décadas de no poseer armas nucleares, tras declaraciones de un alto funcionario que sugirió su adquisición para disuasión. Los partidos de oposición pidieron su destitución, mientras el gobierno enfatizó su compromiso con los tres principios no nucleares.
El gobierno japonés reafirmó el 19 de diciembre su compromiso con los tres principios no nucleares —no poseer, producir ni permitir armas nucleares en su territorio—, tras informes de que un alto funcionario de seguridad de la oficina de la primera ministra Sanae Takaichi sugirió adquirirlas para disuadir a agresores en un entorno de seguridad deteriorado. El funcionario no identificado reconoció las dificultades políticas de tal paso, según NHK y otros medios.
En una rueda de prensa en Tokio, el secretario jefe del Gabinete Minoru Kihara declaró que la política nuclear de Japón permanece sin cambios, pero se negó a comentar las declaraciones o si el funcionario sería removido, pese a las demandas de líderes opositores de destitución. El líder del Partido Demócrata Constitucional Yoshihiko Noda destacó que Takaichi no ha afirmado explícitamente los principios y previamente abogó por revisar la prohibición de entrada nuclear a Japón.
Como el único país que sufrió bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki, Japón ha mantenido estos principios desde la Segunda Guerra Mundial, consagrados en su constitución pacifista. Una investigación de Reuters en agosto reveló una creciente disposición política y pública a relajarlos, impulsada por dudas sobre las garantías de seguridad de EE.UU. bajo el presidente Donald Trump y amenazas de vecinos armados nuclearmente como China, Rusia y Corea del Norte.
Stephen Nagy, profesor de política en la International Christian University de Tokio, describió las declaraciones como 'globos de ensayo' para construir consenso hacia cambios en la política de seguridad, señalando el impulso de la asertividad de Pekín y los lazos misilísticos Moscú-Pyongyang. El legislador senior del partido gobernante Taro Kono instó a un debate más amplio sobre pros y contras de la adquisición nuclear.
Tales discusiones arriesgan reacciones adversas de vecinos como China, cuyas relaciones con Tokio se han enfriado tras comentarios de Takaichi el mes pasado sobre una posible respuesta militar a un ataque chino contra Taiwán. El gobierno planea monitorear de cerca la reacción pública a medida que la situación se asienta.