El vicepresidente de EE.UU. JD Vance liderará una reunión sobre Groenlandia en la Casa Blanca el miércoles, en lugar del secretario de Estado Marco Rubio. La reunión cuenta con representantes de EE.UU., Dinamarca y Groenlandia en medio de tensiones por el interés de Donald Trump en la isla. Expertos advierten de un enfrentamiento mientras Dinamarca y Groenlandia rechazan las demandas estadounidenses.
El vicepresidente de EE.UU. JD Vance ha sido designado para liderar la próxima reunión sobre Groenlandia en la Casa Blanca el miércoles, un rol originalmente asignado al secretario de Estado Marco Rubio. Según Magnus Christiansson, profesor de estudios de guerra en la Universidad de Defensa Sueca, la implicación de Vance puede ser una forma de aumentar la presión en las negociaciones. «Vance está lejos de ser un amigo de Europa», dice en el programa Aktuellt de SVT. La reunión reúne a representantes de EE.UU., Dinamarca y Groenlandia. Por parte de EE.UU. también asistirá Marco Rubio, Dinamarca estará representada por el ministro de Exteriores Lars Løkke Rasmussen y Groenlandia por la ministra de Exteriores e Investigación Vivian Motzfeldt. El trasfondo es el interés declarado de Donald Trump en adquirir Groenlandia, lo que ha provocado fuertes reacciones. De cara a la reunión, los líderes daneses y groenlandeses han adoptado una postura firme. El primer ministro de Groenlandia ha enfatizado que la isla «no quiere ser gobernada por EE.UU.» y que Groenlandia no está en venta. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha expresado su deseo de dialogar con EE.UU. en lugar de entrar en conflicto. Christiansson interpreta el tono duro como la forma de Dinamarca de proteger su soberanía. «Están plantando el pie en el suelo y creando claridad ante los estadounidenses», dice. Advierte de que una conquista estadounidense por medios militares podría significar el fin de la OTAN como alianza desde 1949, creando una situación completamente nueva. En un conflicto bilateral entre EE.UU. y Dinamarca sería diferente. El experto ve improbable que alguna de las partes ceda. «Es una situación muy difícil», afirma, y las declaraciones de los países apuntan a un enfrentamiento.