Jordan Bardella, presidente del Rassemblement national, fue fotografiado saliendo del evento del 200 aniversario de Le Figaro junto a Maria Carolina de Bourbon de las Dos Sicilias, hija de un heredero francés de una rica familia real italiana. Este avistamiento, en una glamurosa velada en el Grand-Palais de París el 13 de enero, choca con su autodescripción como la voz de una Francia ignorada y despreciada por las élites. El episodio plantea preguntas sobre la consistencia de su marca política.
El 13 de enero, en el Grand-Palais de París, Le Figaro celebró su 200 aniversario con una fastuosa velada a la que asistieron líderes empresariales, figuras culturales e intelectuales, y antiguos presidentes franceses como Emmanuel Macron, Nicolas Sarkozy y François Hollande. Entre los invitados, Jordan Bardella, jefe del Rassemblement national (RN), llamó la atención al salir del evento junto a Maria Carolina de Bourbon de las Dos Sicilias, heredera de una familia real italiana con una fortuna de cientos de millones de euros. Bardella se presenta frecuentemente como el defensor de «un pueblo olvidado» y el «portavoz auténtico de una Francia despreciada por las élites». Sin embargo, su vínculo con esta figura del jet-set internacional, en medio de las protestas de agricultores en París, ha suscitado interrogantes. Exhibir tal proximidad bajo los flashes de las cámaras arriesga a difuminar su imagen entre sus electores de base. El asunto llegó incluso a ser titular en la web del diario italiano La Repubblica el viernes, resaltando lo sorprendente de esta combinación. Aunque Bardella no ha comentado públicamente el incidente, pone de relieve los desafíos de conciliar la retórica populista con círculos sociales elitistas en la política francesa.