Kerry Katona, de 45 años, fue trasladada al hospital en una ambulancia con luces de emergencia tras temer haber sufrido un ictus durante una jornada familiar en Londres. Su rostro comenzó a desplomarse a mitad de la obra mientras veía actuar a su hija Molly. Los escáneres descartaron la posibilidad, pero los médicos atribuyeron el episodio al estrés, que estaba alterando sus señales cerebrales.
Imaginen esto: Kerry Katona está en Londres apoyando a su hija mayor, Molly McFadden, de 24 años, en una obra de teatro. Acompañada por Heidi Katona, de 19 años, y su pareja Paolo Margaglione, de 45, la situación da un giro cuando su rostro empieza a comportarse de forma extraña. 'A medida que pasaba el día, no me sentía bien. Fui al baño y noté que mi cara no estaba bien. Y Heidi me preguntó: mamá, ¿qué te pasa en la cara?', contó Kerry al Daily Mirror. El pánico se apoderó de ella.