El Keychron Q16 HE 8K, un teclado mecánico totalmente cerámico, introduce interruptores TMR avanzados pero se queda corto debido a sus materiales no convencionales. Los reseñadores elogian la tecnología interna por su rendimiento en juegos mientras critican el diseño cerámico por su pobre sonido y calidad de construcción. Con un precio superior a los 200 dólares, prioriza la novedad sobre la practicidad.
El Q16 HE 8K de Keychron busca ampliar los límites del diseño de teclados con su construcción completamente cerámica, incluyendo tapas de teclas y carcasa. Este modelo marca una de las primeras exploraciones de la compañía en interruptores de magnetorresistencia por túnel (TMR), que se diferencian de los sensores tradicionales de efecto Hall por ofrecer mayor precisión y menor consumo de energía. Estos interruptores admiten funciones como disparadores rápidos —que permiten la reactivación inmediata tras la liberación— y ajustes SOCD para manejar entradas direccionales simultáneas en juegos, todo potenciado por una tasa de sondeo de 8.000 Hz para una respuesta casi instantánea. Apesar de estas fortalezas tecnológicas, los elementos cerámicos perjudican la experiencia general. Las tapas de teclas tienen una sensación híbrida de cerámica y plástico, sin la densidad de las cerámicas premium, y su acabado brillante atrae huellas dactilares con facilidad. Teclear produce un sonido hueco con un agudo redondeado y tonos medios prominentes, lejos de la resonancia marmórea deseada. La barra espaciadora destaca negativamente con una vibración ondulante que resuena a través del escritorio y las muñecas, incluso con un deskmat. Además, algunas tapas muestran desalineación y, en luz baja, los LED sangran por secciones más delgadas sin iluminar uniformemente las superficies, lo que genera una retroiluminación irregular. Internamente, el teclado impresiona con interruptores suaves y prelubricados de fábrica, y una personalización sencilla vía el software Launcher de Keychron, incluida la distancia de actuación ajustable. Al desmontarlo, se aprecia una ingeniería cuidada: montaje en bandeja con postes de latón para mayor durabilidad, amortiguadores de silicona contra vibraciones y una placa hija separada que protege el puerto USB-C y el interruptor de SO de los impactos al teclear. Las tapas usan tallos de plástico pegados para evitar la fragilidad cerámica de diseños previos. En definitiva, el Q16 HE 8K parece un producto impulsado por tendencias que persigue la popularidad de la cerámica en vez de ofrecer una mejora integral. Aunque la tecnología TMR destaca objetivamente, la carcasa cerámica no mejora la estética, el sonido ni la sensación respecto a materiales estándar. Para aficionados a los TMR, alternativas de la marca Lemokey de Keychron o modelos futuros sin cerámica pueden ser más satisfactorios, sobre todo ante la falta de opciones de personalización aftermarket.