Un escritor de tecnología de 37 años reflexiona sobre su creciente irritación con los gadgets modernos que a menudo fallan en su rendimiento fiable. Antaño entusiasmado por las innovaciones desde calculadoras de la infancia hasta los smartphones actuales, ahora se pregunta si el problema radica en la tecnología en evolución o en su propia edad avanzando. Sus experiencias destacan molestias comunes en juegos, dispositivos de audio y conexiones inalámbricas.
Durante 14 años, este colaborador de CNET se ha sumergido en la última tecnología, desde probar el Pixel 10 Pro hasta unidades Arctic en vehículos eléctricos. Su pasión comenzó temprano, con emoción por relojes Casio con calculadoras, ordenadores familiares Acorn Archimedes y "programas de radio" grabados en cinta caseros, un pasatiempo que prefiguró su carrera adulta en podcasts.
Sin embargo, los últimos años han traído desilusión. Consolas de juegos como Xbox Series X y PS5 exigen actualizaciones largas antes de poder jugar, a menudo desmotivando al usuario. "Para cuando he hecho un café y mirado por la ventana mientras se instalan las actualizaciones, suelo haber perdido las ganas de jugar", señala. Títulos como Cyberpunk 2077 llegan con parches importantes el día uno, en contraste marcado con alternativas analógicas fiables como un simple juego de Scrabble.
Los dispositivos de audio inalámbricos agravan los problemas. Auriculares Bluetooth, incluidos AirPods Pro 2, Anker Soundcore Liberty Air 2 Pro y OnePlus Buds Pro, pierden frecuentemente la conexión o se desincronizan, causando retrasos de audio entre oídos. El HomePod de primera generación de Apple ofrece excelente sonido vía AirPlay pero se desconecta a mitad de canción, volviéndose invisible en apps como Spotify. Problemas similares aquejan a otros altavoces Bluetooth y sistemas en coche, que rutinariamente olvidan los emparejamientos al apagarse.
En respuesta, el escritor ha recurrido a un tocadiscos de vinilo regalado por su hermano, acumulando discos de bandas como Periphery, Incubus, Tesseract, Green Day y Linkin Park. "Pongo el disco en el plato, muevo la aguja y simplemente reproduce", describe, apreciando la experiencia sin complicaciones y la alegría de escuchar álbumes curados frente al shuffle interminable de Spotify. Comprar discos físicos resulta más gratificante que navegar digitalmente, aunque admite que los DVD podrían no recuperar el mismo atractivo en medio de la indecisión de Netflix.
A los 37, estereotipos de nostalgia de los treinta y tantos —como abrazar el vinilo o la fotografía en película junto a su Canon R5— se ciernen grandes. Aún invierte en equipo premium como una Hasselblad y una Leica de 8.000 dólares, lo que sugiere que su afinidad por la tecnología persiste. Sin embargo, fallos persistentes —conexiones caídas, actualizaciones obligatorias, software con errores y lanzamientos inacabados— plantean una pregunta central: "¿Qué pasó con la tecnología que simplemente funciona?" Valora los beneficios de la tecnología, desde los juegos hasta FaceTime familiar, pero anhela una fiabilidad fluida sin batallas constantes.