Un reseñador tecnológico que cambió a eSIM con la serie Pixel 10 de Google expresa profundo arrepentimiento por la transición desde las tarjetas SIM físicas. El cambio, destinado a ahorrar espacio en los smartphones, ha introducido complicaciones frustrantes en la gestión de números de teléfono. Aunque la eSIM ofrece beneficios como múltiples perfiles, los problemas reales con las transferencias destacan desafíos continuos.
Las tarjetas SIM, un elemento básico de los teléfonos móviles desde la década de 1990, han evolucionado desde insertos voluminosos del tamaño de una tarjeta de crédito hasta diminutas nanoSIM. Sin embargo, los fabricantes de dispositivos las están eliminando para recuperar espacio interno precioso. El estándar eSIM, introducido en 2016, incorpora la información del abonado directamente en la placa de circuito del teléfono, permitiendo cambios basados en software y soporte para múltiples perfiles sin tarjetas extraíbles.
Apple fue pionera en la adopción obligatoria de eSIM con el iPhone 14 en 2022, utilizando el espacio ahorrado para una batería ligeramente más grande en modelos solo eSIM. El iPhone 17 internacional, que conserva una ranura física, tiene una batería un 8 por ciento más pequeña en comparación. Google siguió el ejemplo este año con la serie Pixel 10, haciendo que las versiones de EE.UU. sean exclusivas de eSIM, aunque sin ventajas adicionales como baterías ampliadas respecto a las contrapartes internacionales.
El soporte reciente a nivel de sistema para eSIM en Android facilita las descargas y transferencias, pero los problemas persisten. El reseñador, que evitó la eSIM hasta probar el Pixel 10, encontró problemas dos veces en tres meses al mover su número. El primer fallo se resolvió mediante la app de T-Mobile tras la autenticación. El segundo, sin embargo, lo dejó sin una SIM funcional, ya que las operadoras verifican la identidad por SMS, un método imposible sin acceso al teléfono. Esto obligó a una visita a una tienda física, convirtiendo un simple cambio en una odisea de una hora.
Los números de teléfono cumplen roles críticos más allá de las llamadas, actuando como claves para banca, apps e intercambios mediante autenticación multifactor basada en SMS, que sigue siendo insegura. A diferencia de las SIM físicas infalibles que se cambian en segundos, las eSIM corren riesgo de corrupción durante las transferencias, amplificando el potencial de bloqueo. El reseñador señala que la dependencia de SMS por parte de las operadoras agrava los problemas de eSIM, sugiriendo alternativas como la verificación basada en apps, como en Google Fi, asegurada por funciones de cuenta de Google.
Esta transición recuerda sacrificios pasados, como eliminar conectores de auriculares y ranuras microSD. Cambiar fiabilidad por una ganancia del 8 por ciento en batería plantea preguntas sobre el valor de ir solo a eSIM.