En 2025, el largo aislamiento de la industria de los videojuegos respecto a cuestiones culturales y políticas más amplias comenzó a derrumbarse, según una reseña de Kotaku del año. Este cambio fue destacado por las respuestas públicas a la implicación de Microsoft en operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza. La reseña enmarca el año como un punto de inflexión pivotal y negativo para la industria y la sociedad.
La reseña de Kotaku sobre 2025, publicada el 2 de enero de 2026, retrata el año como aquel en el que el 'cortafuegos cultural' que protegía a la industria de los videojuegos de preocupaciones sociales más amplias colapsó. El autor argumenta que los videojuegos, a pesar de su estatus mainstream, han mantenido históricamente un grado de separación de los temas globales, permitiendo afirmaciones de naturaleza apolítica incluso en medio de influencias significativas como mecánicas de juego de azar en gachas y loot boxes, así como ventas de la industria a capital privado y inversiones saudíes.
Un ejemplo clave citado es el uso extensivo por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel de servicios de Microsoft para vigilancia y operaciones en Gaza y Cisjordania. Esta relación, descrita como una de las historias tecnológicas más horrendas, provocó respuestas multifacéticas, incluyendo un boicot de consumidores a Xbox, acciones de sindicatos de desarrolladores e informes investigativos de medios como The Guardian y People Make Games, con el periodista Chris Bratt.
La reseña señala que grandes empresas como Electronic Arts, Sony y Microsoft han impulsado innovaciones en despidos y cierres de estudios a pesar de ganancias récord, reflejando tendencias económicas más amplias. Esta convergencia de fuerzas —económicas, políticas y morales— ha eliminado los escondites, con el autor advirtiendo que 'la podredumbre ha sido monetizada' y las perspectivas futuras parecen sombrías.
Enmarcando 2025 metafóricamente como una 'puerta que se cierra de golpe', el artículo enfatiza el fin de la complacencia anterior. Llama a reconocer duras realidades y a mejorar colectivamente hacia adelante, sin detallar jugabilidad específica ni resúmenes positivos del año.