La caza de linces comenzó el 1 de marzo en Suecia, con una cuota de 153 animales a abatir, equivalente a más de una décima parte de la población. A pesar de causar pocos daños y estar protegidos por la legislación de la UE, la caza se realiza anualmente principalmente por trofeos. Las encuestas de opinión indican un bajo apoyo público a la caza con licencia.
La caza anual con licencia de linces comenzó el 1 de marzo en Suecia. Según el plan, 153 linces serán abatidos durante la temporada, lo que representa más de una décima parte de la población sueca total. En el condado de Dalarna, la cuota se establece en un máximo de 20 linces, distribuidos en tres áreas de caza con un límite de ocho hembras adultas. El lince, que figura en la lista roja, está protegido y sometido a una estricta legislación de la UE, causa pocos daños al ganado. Existen medidas preventivas más efectivas para minimizar problemas potenciales, pero la caza suele estar motivada por intereses de trofeo. Una encuesta indica que el 97 por ciento de los suecos valoran la presencia de linces en la naturaleza, aunque pocos están al tanto de la caza. El apoyo es bajo: el 63 por ciento son negativos o muy negativos hacia la caza con licencia, mientras que solo alrededor del 13 por ciento son positivos. Los críticos advierten de que el sacrificio debilitará significativamente la población. La caza prosigue a pesar de las fuertes protecciones, y el debate sobre su necesidad continúa.