Tras más de 34 años, la comunidad del kernel de Linux ha delineado un plan de contingencia preliminar para reemplazar a su creador, Linus Torvalds, como mantenedor. La iniciativa, descrita como un 'plan para un plan', sigue a discusiones en la Cumbre de Mantenedores 2025 ante preocupaciones por un grupo central de contribuyentes envejeciendo. Busca garantizar transiciones suaves en el liderazgo del proyecto.
El kernel de Linux, iniciado por el ingeniero finlandés Linus Torvalds en septiembre de 1991, ha dependido de él para supervisar la integración final de cambios en su repositorio principal, torvalds/linux.git, que él posee. Con más de 100 mantenedores que contribuyen a sus propios repositorios, el proceso centralizado de pull-request sigue siendo responsabilidad de Torvalds, aunque sustitutos han intervenido ocasionalmente. Un ejemplo notable ocurrió con la versión Linux 4.19, gestionada por Greg Kroah-Hartman mientras Torvalds tomaba un breve hiatus tras admitir un comportamiento 'poco profesional' en una disculpa. Este incidente subrayó las vulnerabilidades en la estructura actual. Redactado por el colaborador Dan Williams, el nuevo anuncio de 'continuidad del proyecto' sirve como marco inicial para la sucesión. Declara: 'Si los mantenedores de ese [repositorio del kernel de Linux] se vuelven reacios o incapaces de realizar ese trabajo en el futuro (incluyendo facilitar una transición), el proyecto necesitará encontrar uno o más reemplazos sin demora.' El plan propone discusiones, ya sea en línea o presenciales, presididas por un organizador, para evaluar opciones para gestionar el repositorio de alto nivel y priorizar la salud a largo plazo del proyecto. Los próximos pasos se determinarán en las próximas dos semanas. Torvalds ha señalado previamente que la comunidad central 'que realiza el trabajo real' está 'envejeciendo y poniéndose gris', aunque enfatizó el flujo de nuevos contribuyentes, con veteranos pasando a roles de mantenimiento y gestión. Este desarrollo surge de la Cumbre de Mantenedores 2025, abordando la necesidad de procesos formales tras décadas sin ellos.