El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva entregó a Donald Trump una copia del acuerdo nuclear de 2010 mediado por Brasil y Turquía. Los líderes también abordaron los aranceles comerciales y propusieron un grupo de trabajo para resolver las diferencias en un plazo de 30 días.
Durante la reunión en la Casa Blanca el 7 de mayo de 2026, Lula destacó que el acuerdo de 2010 era superior a iniciativas posteriores y defendió soluciones diplomáticas para las tensiones con Irán. Señaló que el trato contemplaba la transferencia de 1,2 toneladas de uranio poco enriquecido a Turquía bajo supervisión internacional.
En cuanto al comercio, Lula propuso un grupo de trabajo bilateral para examinar los aranceles y la investigación de la Sección 301 de Estados Unidos que abarca a Pix y al etanol. El presidente brasileño refutó las afirmaciones de desequilibrio citando un impuesto promedio del 2,7% a los productos estadounidenses.
Los líderes también discutieron sobre el crimen organizado sin abordar la designación terrorista de facciones como el PCC y el CV. Lula sugirió un grupo internacional para combatir el tráfico y enfatizó la necesidad de alternativas económicas para los países productores de drogas en América Latina.
Lula bromeó con Trump sobre las visas para los jugadores de la selección brasileña en la Copa Mundial de 2026, y el estadounidense calificó el encuentro como muy positivo.