Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva firmaron 15 acuerdos bilaterales en la primera cumbre entre ambos líderes en Barcelona, como inicio de un foro contra políticas intervencionistas de Estados Unidos. Sánchez criticó una 'ola reaccionaria' que ataca la paz, mientras Lula cuestionó el debilitamiento de la ONU. Líderes de varios países del Sur Global participan en las discusiones.
La cumbre bilateral en Barcelona entre el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva resultó en la firma de 15 acuerdos en áreas como minerales críticos, telecomunicaciones e inteligencia artificial. "La relación entre España y Brasil va mucho más allá de lo estrictamente bilateral", declaró Sánchez tras la firma. Este evento marca el inicio de dos días de conversaciones con jefes de Estado de países como México, Sudáfrica, Colombia y Uruguay, quienes intervinieron el sábado.
Los líderes expresaron oposición compartida a la guerra en Irán y a la política exterior intervencionista de Estados Unidos, que consideran al margen de instituciones internacionales. "Entiendo perfectamente cuando dices ‘No a la guerra’", dijo Lula junto a Sánchez. "La ONU está muy debilitada hoy en día. Las naciones que la crearon no la respetan", añadió. Sánchez busca reformas en el sistema multilateral para dar mayor voz a países del Sur Global.
Sánchez ha criticado abiertamente las acciones de Donald Trump, como la intervención en Irán, que calificó de "ilegal", y prohibió el uso del espacio aéreo español y bases estadounidenses para apoyo a ataques. Trump respondió amenazando con cortar acuerdos comerciales con España. Además, España rechazó elevar su gasto en defensa al 5% del PIB exigido por Estados Unidos a aliados OTAN, manteniéndose en el 2.1%.
En paralelo, Sánchez promovió ideas similares en China esta semana, donde urgió a Occidente ceder cuotas en instituciones globales. Lula señaló que "nuestro grupo crece porque el mundo necesita esperanza" en medio de menos progresistas.