La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se unió a líderes progresistas en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, donde impulsaron reformas a la ONU y rechazaron intervenciones militares en Cuba. El encuentro se da en medio de la reconfiguración de alianzas globales, con México alineado en un bloque opuesto al Escudo de las Américas impulsado por Donald Trump. Líderes como Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva llamaron a actuar contra amenazas a la democracia.
La IV Cumbre en Defensa de la Democracia se celebró este sábado en Barcelona, encabezada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Una docena de líderes progresistas, incluyendo a Sheinbaum, coincidieron en la necesidad de reformar la ONU para hacerla más representativa, con mayor inclusión de regiones como África, según respaldó el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa. También propusieron que una mujer encabece el organismo por primera vez, en reemplazo de António Guterres.
Sheinbaum defendió la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, proponiendo una declaración contra cualquier acción militar en Cuba y reiterando el diálogo como vía para resolver conflictos. Retomó su idea de destinar el 10% del gasto militar global a programas de reforestación. Lula exigió el fin del bloqueo económico a Cuba y criticó liderazgos que imponen reglas unilaterales, afirmando que “no queremos más emperadores”.
Este bloque surge como contrapeso al Escudo de las Américas, impulsado por Trump en una cumbre en marzo en Estados Unidos. México fue excluido de ese encuentro, al que asistieron presidentes de 12 países como Argentina con Javier Milei, El Salvador con Nayib Bukele y Chile con José Antonio Kast. Analistas ven en ello un intento de priorizar afinidades ideológicas sobre lazos geográficos.