Un joven se ahogó en la piscina de Larslunda en Strängnäs a principios de junio. El municipio ha investigado el incidente y ha decidido reforzar los protocolos de seguridad.
El joven se ahogó un miércoles de junio a pesar de haber recibido reanimación cardiopulmonar. La investigación demostró que el personal y los visitantes actuaron con rapidez y que no se pudieron establecer deficiencias en los protocolos.
No obstante, el municipio de Strängnäs ampliará las funciones de vigilancia, cambiará el protocolo para los socorristas que abandonan la piscina y realizará simulacros de la cadena de alarma. La señalización más clara de los botones de alarma y la compra de desfibriladores son otras medidas que se han decidido.
El director municipal, Lars Ekström, señaló que el suceso es extremadamente trágico y subrayó que la seguridad es la máxima prioridad.
Los testigos han afirmado que no se veía personal y que la prohibición de usar teléfonos móviles dificultó el aviso de emergencia. La prohibición de teléfonos móviles se mantiene a pesar de las críticas.