Los habitantes de Neiva rindieron homenaje esta semana al coronel retirado Renato Solano, subdirector de la cárcel local, quien falleció tras nueve días en cuidados intensivos por un ataque armado. El oficial se convirtió en la segunda víctima del atentado que también cobró la vida de un niño de once años. La ceremonia fúnebre reunió a familiares, amigos y autoridades en un acto de dolor y reconocimiento.
El coronel retirado Renato Solano, quien servía como subdirector de la cárcel de Neiva, capital del Huila, luchó por su vida durante nueve días en la Unidad de Cuidados Intensivos antes de fallecer. Este suceso ocurrió en el contexto de un ataque criminal que también segó la vida de Ismael Enrique, un niño de once años e hijo del director del penal, Edgar Rodríguez. Ambos se desplazaban en un vehículo que recibió al menos seis impactos de bala.
Esta semana, la comunidad neivana se congregó para despedirlo en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el barrio Campo Núñez. Familiares, amigos, ciudadanos y delegaciones de la Policía Nacional y el Inpec llenaron el templo, en una ceremonia impregnada de dolor y solidaridad. Sobre el ataúd, cubierto con la bandera que defendió en vida, se colocaron sus condecoraciones y una fotografía institucional que resumía su trayectoria al servicio del Estado.
Momentos emotivos marcaron el evento, como el llanto de los familiares durante un abrazo colectivo tras el atentado sicarial. Las autoridades penitenciarias lo describieron como un oficial ejemplar. Una guardia de honor de la Policía Nacional acompañó el féretro, destacando su compromiso con la institución. El adiós a Solano subraya los riesgos que enfrentan los funcionarios en regiones afectadas por la violencia.