El embajador Gjermund Saether concluyó su mandato como enviado de Noruega en Sudáfrica de manera positiva, gracias a la plena implicación de su país en el G20 como nación invitada. Destacó los lazos fortalecidos en la defensa del derecho internacional ante desafíos globales. Saether abandonó Pretoria tras tres años y medio, citando relaciones bilaterales mejoradas.
Gjermund Saether, embajador de Noruega en Sudáfrica, cerró su puesto la semana pasada con optimismo, impulsado por el rol activo de su nación en la cumbre del G20 organizada por Sudáfrica. Invitada como huésped especial pese a no ser miembro, Noruega participó plenamente en las reuniones del año, lo que Saether calificó de elevar las relaciones a un «nuevo alto».
El embajador elogió la gestión del evento por parte de Sudáfrica, especialmente dada la ausencia de EE.UU. liderada por el presidente Donald Trump. Trump citó afirmaciones de que los afrikaners están siendo «masacrados y sus tierras y granjas... confiscadas ilegalmente», una postura que la primera ministra noruega consideró «realmente inaceptable». Esta ausencia, junto con la disociación de Argentina de la declaración de la cumbre, subrayó una erosión más amplia del multilateralismo, señaló Saether. Aun así, Sudáfrica logró una declaración de cumbre y se centró en temas clave como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el financiamiento del desarrollo y el crecimiento de África a través del African Engagement Framework.
Noruega valoró los esfuerzos contra flujos financieros ilícitos, que drenan al menos 80.000 millones de dólares anuales de África, y paneles de expertos liderados por Joseph Stiglitz sobre desigualdad y Trevor Manuel sobre deuda. Los lazos bilaterales se profundizaron mediante inversiones noruegas en energías renovables, por miles de millones con más esperados.
Surgieron tensiones en 2022 por la invasión rusa de Ucrania, ya que Sudáfrica evitó una condena contundente, tensando la amistad arraigada en el apoyo noruego al antiapartheid. Sin embargo, hubo convergencia: ambas naciones votaron en la ONU para que Rusia devuelva a niños ucranianos secuestrados y reprobaron un ataque ruso en Yarova que mató a 24 personas. Se alinearon en temas de Oriente Medio, colaborando en un caso ante la CIJ contra Israel y apoyando al CPI frente a sanciones de EE.UU.
Saether, que se va antes por motivos familiares, reflexionó sobre dobles raseros en la política global y urgió visiones equilibradas sobre el imperialismo. Expresó sorpresa por conmemoraciones persistentes de la era del apartheid, como la Avenida Verwoerd.