La comunidad indígena de Paniquita, en el municipio de Rivera, Huila, avanza en la construcción de una placa huella de 100 metros con el apoyo de 30 aprendices del SENA. La iniciativa combina formación técnica y trabajo comunitario para resolver una necesidad histórica de infraestructura. Mujeres participan activamente en labores tradicionalmente masculinas.
Integrantes de la comunidad indígena de Paniquita, junto a 30 aprendices del SENA Regional Huila, utilizan palas, varillas y concreto para edificar una placa huella de 100 metros. Esta obra forma parte de la estrategia CampeSENA y Economía Popular, que une aprendizaje técnico con soluciones comunitarias.
La participación incluye a mujeres en roles no convencionales. "Es la primera vez que hago este tipo de trabajo. Siempre pensamos que esto es solo para hombres, pero ha sido una experiencia muy bonita. Estamos demostrando que sí podemos", dijo María Alejandra Sánchez, aprendiz del SENA, mientras laboraba en la construcción.
El proyecto permite a los habitantes del resguardo aprender a desarrollar su propia infraestructura, contribuyendo a la transformación social en la región.