A Steven Burns se le denegó la libertad condicional por quinta vez en enero de 2025, casi 46 años después de asesinar a su exnovia Catina Salarno en el campus de una universidad de California.
Burns disparó a la estudiante de primer año de la Universidad del Pacífico, de 18 años, en la nuca en septiembre de 1979 después de que ella se negara a retomar su relación. Fue condenado por asesinato en segundo grado en 1980 y sentenciado a una pena de 17 años a cadena perpetua.
La familia Salarno ha asistido a cada audiencia de libertad condicional desde 1990 para oponerse a su puesta en libertad. En la decimotercera audiencia, los comisionados señalaron que Burns seguía restando importancia al crimen y que no había demostrado un cambio significativo a pesar de las décadas en prisión.
Burns comparecerá ante la junta nuevamente en 2030. Sus defensores argumentaron que su edad y su participación en programas de rehabilitación respaldaban su liberación, pero el panel rechazó tales alegaciones.