Jose Luis Rodríguez, un hombre de 61 años de Pensilvania, se declaró culpable de asesinato en primer grado por la muerte de una pareja y su hijo de un año, recibiendo tres cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. Los asesinatos ocurrieron en septiembre de 2025, después de que Rodríguez disparara a la madre dentro de su vehículo, ahogara al niño pequeño en un estanque y, más tarde, matara al padre. Las autoridades del condado de Berks describieron la muerte del menor como particularmente horripilante.
Rodríguez mató a Geraldina Peguero-Mancebo porque ella se negó a dejar a su esposo, Junior Cabrera-Colon, según los fiscales. Él recogió a Peguero-Mancebo y a su hijo Jeyden, le disparó a ella en la cabeza dentro de su automóvil y abandonó su cuerpo. Luego condujo con el niño hasta el municipio de Ontelaunee y lo arrojó a un estanque, donde una autopsia reveló lodo en los pulmones del menor, lo que confirmó que estaba vivo cuando fue sumergido. Rodríguez posteriormente disparó a Cabrera-Colon durante un altercado en Reading; el cuerpo del padre fue encontrado en el parque Baer, cerca de las canchas de baloncesto. La policía arrestó a Rodríguez el 19 de septiembre de 2025, después de que él los dirigiera hacia la pistola de 9 mm utilizada en los crímenes, la cual estaba escondida bajo el porche de otra vivienda. Él había contactado a la familia de la madre fingiendo ser un amigo preocupado. Heinel Medrano, prima de Peguero-Mancebo, declaró: 'Todos pensaban que nos estaba ayudando hasta que supimos unos días después que había sido él'. Añadió: 'El bebé fue quien sufrió lo peor'. El fiscal de distrito del condado de Berks, John Adams, durante la sentencia el 15 de abril de 2026, afirmó: 'No creo que podamos expresar con palabras la tragedia y las circunstancias horribles de la muerte de ese niño. Ese niño fue arrojado a un estanque lleno de algas y abandonado allí para morir'. La pareja, originaria de la República Dominicana, dejó otros tres hijos de 8, 10 y 13 años. Medrano dijo a WFMZ: 'Estamos agradecidos porque no es un alivio, pero sí el cierre de un capítulo'. Adams señaló: 'No existe castigo que pueda equiparar el dolor que él ha causado'.