La Policía Civil lanzó este jueves una nueva fase de la Operación Rastreio en Río de Janeiro, deteniendo a ocho personas y ejecutando 41 órdenes de registro.
La operación conjunta con la Hacienda Federal apunta a una red que enviaba teléfonos robados o hurtados desde Río a otros estados a través de servicios postales. Los agentes interceptaron 30 envíos que contenían 65 teléfonos con restricciones de Anatel o antecedentes de robo.
Los investigadores examinarán los IMEI de los dispositivos incautados para rastrear su origen ilícito. El objetivo es mapear toda la cadena, desde el envío hasta la distribución y venta final.
Desde que comenzó la Operación Rastreio, la policía ha recuperado 13.300 teléfonos, ha devuelto 6.000 a sus propietarios y ha detenido a más de 900 criminales.