Durante una visita a una parroquia en la periferia de Roma, el Papa León XIV expresó su profunda preocupación por la situación en Oriente Medio, destacando la tragedia de miles de niños muertos en Gaza y un nuevo conflicto en Irán. Instó a la oración por la paz y al rechazo de la violencia. También abordó el problema de las drogas en el barrio local.
El 1 de marzo de 2026, el Papa León XIV visitó la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo en el barrio Quarticciolo, en la periferia este de Roma. Esta fue la tercera de cinco comunidades que el pontífice recorre antes de la Pascua, la primera visita papal en 46 años desde la de Juan Pablo II el 3 de febrero de 1980.
Al llegar en su coche blanco alrededor de las 15:49, el Papa fue recibido por miles de fieles, el cardenal vicario Baldo Reina y el párroco Daniele Canali. Interactuó con niños y jóvenes, bendiciendo a los pequeños y respondiendo preguntas. Una niña llamada Rachele lo dio la bienvenida, mientras René preguntó sobre el mal en el mundo y Federico, de 29 años del grupo juvenil Magis, lo abrazó.
En su mensaje principal, León XIV se mostró preocupado por la guerra en Oriente Medio. "Desde este momento estoy muy preocupado, y no sabemos por cuántos días durará, por la situación en Oriente Medio. ¡La guerra otra vez! Y nosotros debemos ser anunciadores de la paz de Jesús, que Dios quiere para todos. Habrá que rezar mucho por la paz, y vivir en unidad, y rechazar la tentación de hacer daño al otro; la violencia nunca es la elección correcta", dijo, refiriéndose al reciente ataque a Irán por Israel y Estados Unidos.
Sobre Gaza, enfatizó la tragedia de los niños afectados: "Muchos niños no tienen familia, casa, comida, una cama donde dormir. Esta es una tragedia en medio de nosotros. Todos hemos visto en estos últimos años algunas tragedias en Gaza, donde muchos niños han muerto, donde se han quedado sin padres, sin escuela, sin un lugar donde vivir. Todos debemos buscar la misma respuesta que nos dice Jesús: ser promotores de paz, buscar soluciones mediante el diálogo y no la violencia".
Finalmente, abordó el drama de las drogas en el barrio, donde muchas familias sufren por trabajos ocasionales y adicciones. "Hay que aprender a respetarnos, a decir no a las cosas que hacen daño y elegir siempre el bien, rechazar lo que perjudica la salud; por ejemplo, decir no a la droga, ¡un problema también aquí en esta zona! Siempre no a la droga y siempre sí a lo que hace bien", exhortó a los jóvenes a dar testimonio positivo.