Los concejales del PSC en Ripoll, Enric Pérez y Anna Belén Avilés, han puesto sus cargos a disposición del partido tras abstenerse en el pleno que permitió aprobar los presupuestos 2026 de la alcaldesa Sílvia Orriols. La federación del PSC en Girona expresó su desacuerdo absoluto y los citó para exigir explicaciones. La decisión evitó una cuestión de confianza similar a la del año pasado.
En un pleno que concluyó pasada la medianoche del 9 de abril, el gobierno municipal de Aliança Catalana en Ripoll aprobó in extremis los presupuestos de 2026, por un importe de casi 15 millones de euros para una población de 10.800 habitantes. La abstención de los dos ediles del PSC permitió el empate inicial a siete votos a favor y siete en contra, resuelto por el voto de calidad de la alcaldesa Orriols, también diputada en el Parlament.
Los concejales socialistas justificaron su abstención criticando las cuentas por no ofrecer "ninguna transformación real" ni responder a las necesidades locales, pero priorizando evitar "volver a poner a Ripoll en el circo de los focos mediáticos", como ocurrió el año anterior con una cuestión de confianza. Posteriormente, reconocieron en un comunicado que no consideraron suficientemente que "el principio fundamental de evitar cualquier colaboración con la extrema derecha es superior".
La Federación del PSC de las comarcas de Girona reaccionó con un comunicado de "desacuerdo absoluto", afirmando que la decisión no tuvo su aval ni conocimiento previo. "El proyecto político de los socialistas se fundamenta en la defensa de la democracia [...] y es absolutamente incompatible con cualquier planteamiento que promueva la exclusión [...] o la normalización de discursos de odio", indicó la dirección comarcal, en referencia al ideario de Aliança Catalana.
Ripoll es el único ayuntamiento en Cataluña gobernado por este partido independentista de extrema derecha, tras la investidura de junio de 2023, cuando Junts no se alió con la izquierda por indicaciones de Carles Puigdemont.