El ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenó el traslado del expresidente Jair Bolsonaro desde la sede de la Policía Federal a la prisión Papudinha en Brasília. Una junta médica evaluará la salud de Bolsonaro antes de la decisión final. Lectores de Folha comentan los presuntos privilegios que recibirá el expresidente.
La decisión del ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes de trasladar al expresidente Jair Bolsonaro desde la sede de la Policía Federal a la Penitenciaría Papudinha en Brasília ha generado reacciones entre los lectores de Folha de S.Paulo. Publicada el 15 de enero de 2026, la medida se produce en medio de investigaciones en curso contra el exlíder. Antes de finalizar el traslado, una junta médica evaluará la salud de Bolsonaro para garantizar que el movimiento respete condiciones adecuadas. Esta precaución subraya las preocupaciones por el bienestar del detenido durante el proceso. En el Panel de Lectores, Vilarino E. da Costa de Viamão (RS) ironizó la situación: «La estructura es mejor que la mayoría de las casas de los ciudadanos más pobres de Brasil. Además, ningún preso en Brasil tiene los privilegios que tendrá Bolsonaro. Para alguien que gritaba que los presos deben sufrir para aprender, ¡debería considerarse privilegiado!». Otros lectores expresaron sarcasmo similar. Luciano Fernandes de Salvador (BA) llamó al día un «¡gran día!», mientras que Maria Angélica São Pedro de Florianópolis (SC) comentó: «¡Qué maravilla! Ahora no se quejará del ruido del aire acondicionado y creo que nada más!». Estas opiniones reflejan un debate público sobre la igualdad en el sistema penitenciario de Brasil, en contraste con las declaraciones pasadas de Bolsonaro sobre castigos severos para los convictos. El traslado busca mejorar las condiciones de detención pero plantea preguntas sobre el trato diferencial para figuras prominentes.