El expresidente Jair Bolsonaro fue arrestado preventivamente por la Policía Federal el sábado (22) en Brasilia tras manipular su brazalete electrónico y con riesgo de fuga identificado por el ministro del STF Alexandre de Moraes. La decisión llega al final del juicio por el intento de golpe de 2022. Los aliados reaccionaron con sorpresa, mientras el gobierno de Lula ve desgaste político en el bolsonarismo.
Jair Bolsonaro (PL), condenado en septiembre de 2025 a 27 años y tres meses de prisión por liderar una trama golpista para mantenerse en el poder tras las elecciones de 2022, estaba bajo arresto domiciliario desde el 4 de agosto. La medida cautelar incluía un brazalete electrónico, prohibición de redes sociales y vigilancia las 24 horas.
En la madrugada del sábado, una alerta a las 0:07 indicó manipulación del dispositivo. Un informe de la Secretaría de Administración Penitenciaria del Distrito Federal y un video muestran a Bolsonaro admitiendo haber usado un 'soldador' por 'curiosidad', causando marcas de quemaduras en el equipo. El ministro Moraes citó esto como prueba de intención de fuga, facilitada por una vigilia convocada por su hijo Flávio Bolsonaro (PL-RJ) frente al condominio, vista como un intento de recrear campamentos golpistas.
La Policía Federal llegó a la residencia de Bolsonaro alrededor de las 6 a.m. con una caravana de vehículos y lo trasladó a la Superintendencia en Brasilia, donde ocupa una celda con baño privado y atención médica permanente. La defensa, representada por Paulo Cunha Bueno, expresó 'profunda perplejidad', alegando que la fuga era imposible por la vigilancia y los problemas de salud del expresidente, pero no explicó la manipulación.
El arresto sorprendió a los aliados: la vigilia reunió solo a unas cientos de personas, con caos cuando un pastor crítico fue agredido. Flávio rechazó las acusaciones, llamando al evento una oración. Políticos como Tarcísio de Freitas (Republicanos-SP) criticaron la medida como injusta, citando la edad y salud de Bolsonaro a los 70 años. Mientras tanto, el líder del PT Lindbergh Farias dijo que el video 'desacredita' las afirmaciones de exceso.
Los partidarios del Gobierno predicen obstrucción en el Congreso por la oposición, pero el centrão evalúa que el episodio complica amnistías o reducciones de penas para los golpistas. Moraes ordenó a la defensa responder en 24 horas sobre el brazalete, con la Fiscalía General también interviniendo.