Rory McIlroy firmó una tarjeta de 69 golpes en la primera ronda del U.S. Open en Shinnecock Hills este jueves. Esta ronda llega ocho años después de que no lograra pasar el corte en la misma sede en 2018.
Tras la ronda, McIlroy comentó que su objetivo era mantenerse en la contienda sin cometer errores que terminaran con su semana prematuramente. Señaló que este enfoque difiere de su desempeño en 2018, cuando no pudo bajar de los 80 golpes en la ronda inicial.
En los últimos ocho años, McIlroy ha ajustado su juego para incluir golpes más controlados y mejorar su juego con el putt. Estos cambios le ayudaron a alcanzar tres bajo par antes de que unos bogeys al final le hicieran retroceder este jueves.
Ha mencionado su intención de buscar victorias en sedes tradicionales del U.S. Open, incluyendo Shinnecock este año. McIlroy ha registrado seis resultados entre los 10 mejores en el torneo en los últimos siete años.