Sony Pictures Classics ha sido galardonado con el Premio Karen y Stanley Kramer a la Justicia Social, lo que supone la primera vez que un estudio, en vez de un individuo o una película, recibe este honor. El premio reconoce el compromiso de 35 años del estudio con un cine socialmente consciente que aborda la injusticia y las dinámicas de poder a escala global. La decisión ha sido tomada por la familia Kramer, en colaboración con la African American Film Critics Association.
Sony Pictures Classics, dirigido por los co-directores Michael Barker y Tom Bernard, ha construido en 35 años una reputación por distribuir películas que abordan cuestiones sociales. Entre ellas figuran obras internacionales como «Persepolis» e «I’m Still Here», que cuestionan el poder estatal, y dramas como «All About My Mother» y «Call Me By Your Name», centrados en la identidad. Documentales como «The Fog of War» e «Inside Job» exploran la corrupción y los derechos humanos, mientras que películas como «Indochine», «Incendies», «The Father» y «Foxcatcher» tratan la desigualdad estructural y temas sociales urgentes. El estudio ha apoyado a directoras con estrenos como «Orlando», «Europa Europa» y «The Rider», y ha defendido comunidades subrepresentadas, especialmente con el documental de 1996 «The Celluloid Closet», que analizó la representación LGBTQ+ en Hollywood. Muchas de estas películas han recibido nominaciones a los Oscar, empezando por «Howards End» en 1992, seguida de «Crouching Tiger, Hidden Dragon» en 2000 y «Son of Saul», la segunda película húngara en ganar el mejor largometraje internacional. Este reconocimiento de este año destaca estrenos recientes: «The President’s Cake», de Hasan Hadi, ambientada en el Irak de los 90 bajo Saddam Hussein, y «Nuremberg», de James Vanderbilt, que retrata el Tribunal Militar Internacional de 1945-46 donde el oficial nazi Hermann Göring, interpretado por Russell Crowe, fue condenado por crímenes contra la humanidad. La familia Kramer, en colaboración con la African American Film Critics Association y su cofundador Gil Robertson, eligió a Sony Pictures Classics por las advertencias contra el autoritarismo presentes en estas películas. En una columna invitada, la viuda de Stanley Kramer establece paralelos con la obra de su esposo, incluyendo «Judgment at Nuremberg», que incorporó imágenes sin filtros de campos de concentración. Destaca el papel de estas películas en confrontar el silencio sobre atrocidades históricas, afirmando: «La única pista de lo que el hombre puede hacer es lo que el hombre ha hecho». Elogia al estudio por mantener una plataforma para un cine desafiante en medio de la consolidación de la industria, concluyendo: «Por su coraje al poner tales recordatorios en el mundo... Estoy profundamente orgullosa de otorgar a Sony Pictures Classics un premio con el nombre de mi esposo».