El panorama empresarial de Sudáfrica en 2025 comenzó con optimismo en medio de esperanzas de tipos de interés más bajos y gobernanza estable, pero rápidamente enfrentó desafíos desde avances en estabilidad eléctrica hasta disputas presupuestarias y presiones del comercio internacional.
El año comenzó con líderes empresariales expresando una esperanza cautelosa para un ciclo de relajación de tipos de interés bajo el Gobierno de Unidad Nacional. Un gran hito llegó en enero cuando Eskom logró 300 días consecutivos sin cortes de carga por primera vez desde 2018, permitiendo horarios extendidos, reducción de gastos en diésel y operaciones más fluidas.
Sin embargo, el proceso presupuestario nacional se volvió caótico. Los intentos iniciales de aprobarlo en febrero y marzo fracasaron debido a desacuerdos sobre una propuesta de aumento del 1% en el IVA, ajustada posteriormente a un incremento escalonado del 0,5% este año y otro 0,5% el próximo. El ministro de Finanzas Enoch Godongwana lo consiguió en el tercer intento en mayo al eliminar el aumento del IVA, lo que requirió recortar 68.000 millones de rands en gastos provisionales y congelar tramos del impuesto sobre la renta personal para recaudar 49.400 millones de rands mediante arrastre fiscal.
Principios de abril trajeron shocks externos cuando el presidente de EE.UU. Donald Trump impuso aranceles globales, incluidos el 30% sobre bienes sudafricanos. Informes de agosto destacaron la distress de las micro, pequeñas y medianas empresas por costes crecientes, demanda débil y restricciones crediticias, aunque surgieron historias positivas sobre apoyo bancario a agriemprendedores e inversiones minoristas en pequeñas empresas.
Septiembre vio potencial para un objetivo de inflación del 3%, prometiendo alivio en bonos e hipotecas. En octubre, el país salió rápidamente de la lista gris de la Financial Action Task Force. Noviembre incluyó una exitosa organización del G20 pese a críticas de EE.UU. y marcó la primera mejora de calificación crediticia en dos décadas, vinculada a reformas como las mejoras de Eskom.
El año cerró con fuerza cuando el gobernador del Banco de la Reserva Lesetja Kganyago y Godongwana bajaron el objetivo de inflación al 3%, con una banda de un punto porcentual, señalando pasos hacia la estabilidad.