Un chico de 14 años de Pretoria soporta acoso implacable en la escuela, destacando una crisis nacional en la que millones de alumnos sufren abusos no denunciados. El Comité Parlamentario de Portafolio de Educación Básica ha expresado alarma por el acoso generalizado en las provincias de Cabo Oriental, Mpumalanga y Limpopo. Datos oficiales revelan más de 500 casos reportados a principios de 2025, con muchos más probablemente ocultos por miedo y respuestas inadecuadas.
Sipho, un chico de 14 años de Pretoria descrito como gentil, esperanzado y con aspiraciones de ser contable, enfrenta un pavor diario en la escuela debido al acoso persistente. En un incidente desgarrador, un grupo de chicos se burló de su apariencia y tono de piel, llamándolo 'soft' e 'i-chocolate boy', antes de empujarlo contra las paredes, tirarlo al suelo y golpearlo mientras compañeros reían y grababan el ataque con celulares. Los maestros estaban ausentes durante el suceso, que dejó a Sipho magullado y emocionalmente herido, cuestionando su seguridad y valor.
Su confianza se ha erosionado, llevando al aislamiento, ansiedad y lágrimas silenciosas en el baño de la escuela. Cuando Sipho se confió a sus padres, contactaron a la escuela pero recibieron respuestas tibias de maestros desbordados. 'Ahora estamos en proceso de buscarle una nueva escuela y explorar opciones de consejería', dijo su madre anónima a Daily Maverick.
Esta experiencia personal refleja problemas más amplios en las escuelas sudafricanas, donde el acoso –definido como comportamiento agresivo repetido que causa daño– se manifiesta en ataques físicos, abuso verbal, exclusión social y ciberacoso. Anualmente, más de 3,2 millones de alumnos lo padecen, pero el 67% no se reporta; 160.000 faltan a la escuela diariamente para evitarlo, y uno de cada 10 abandona. Alrededor del 24% de los escolares enfrentan abuso repetido por pares, con el 16% sufriendo ciberacoso y el 90% de los casos involucrando violencia entre alumnos.
En 2025, se registraron oficialmente más de 500 incidentes a nivel nacional. El Comité de Portafolio, durante revisiones de planes educativos provinciales, criticó informes inconsistentes y políticas antibullying débiles en Cabo Oriental, Mpumalanga y Limpopo. Cabo Oriental documentó 140 casos en el primer trimestre, afectando a más de 3.400 alumnos, aunque las cifras del segundo trimestre mostraron ninguno pese a 3.200 involucrados. Mpumalanga registró 131 casos en la primera mitad, incluyendo agresiones físicas, acoso racista y homofóbico, extorsión e incidentes cibernéticos. Limpopo reportó 11 casos este año frente a 54 en 2024, sin estrategia coordinada.
La presidenta del comité Joy Maimela instó a los departamentos a implementar políticas eficazmente: 'Los departamentos deben asegurar que los canales de reporte, medidas preventivas e intervenciones no sean solo política en papel, sino que se traduzcan en cambios reales en el terreno.' Las protecciones legales abarcan la Constitución, la Ley de Niños y el Marco Nacional de Seguridad Escolar, que exigen entornos seguros, aunque persisten brechas en la implementación. Expertos como Riah Phiyega de la School Safety Advocacy Foundation llaman a formación docente, ampliación de consejería y rendición de cuentas para construir culturas escolares respetuosas.
La madre de Sipho enfatizó la urgencia: 'Las escuelas deben dejar de mirar para otro lado. Ningún niño debe sentirse inseguro o invisible al venir a aprender. Necesitamos que maestros y directores se levanten, escuchen y tomen acción real contra el acoso antes de que más niños resulten heridos.'