Un cohete Soyuz que transportaba a tres astronautas a la Estación Espacial Internacional despegó con éxito el 27 de noviembre desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán. A pesar de que la tripulación alcanzó la órbita sin problemas, ocurrió un daño significativo en tierra en el sitio de lanzamiento. El incidente involucró una pesada plataforma de servicio que se desprendió durante el despegue.
El 27 de noviembre, un cohete Soyuz despegó desde el Sitio 31 en el Cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, transportando a los cosmonautas de Roscosmos Sergei Kud-Sverchkov y Sergei Mikayev, junto con el astronauta de la NASA Christopher Williams. La tripulación inició una misión de ocho meses a la Estación Espacial Internacional y se acopló con éxito, sin interrupciones en su trayecto.
Sin embargo, las inspecciones posteriores al lanzamiento revelaron problemas en los sistemas de soporte terrestre. Roscosmos reconoció que «se identificaron daños en varios componentes de la plataforma de lanzamiento» tras el evento, aunque la agencia ofreció detalles limitados. Imágenes de video del lugar mostraron una destrucción extensa, incluida una gran plataforma de servicio que colapsó en la zanja de llamas debajo de la mesa de lanzamiento.
Esta plataforma, que pesa unas 20 toneladas métricas, permite a los trabajadores acceder al cohete antes del despegue. Según una fuente informada, no estaba correctamente asegurada y el empuje del cohete la impulsó hacia abajo durante el ascenso. La fuente describió las secuelas: «Hay daños significativos en la plataforma».
La plataforma Soyuz de Baikonur está especialmente equipada para misiones tripuladas y de carga a la estación espacial, lo que genera preocupación por posibles retrasos en el calendario de lanzamientos de Rusia. Podrían ser necesarias reparaciones para restaurar las operaciones plenas, destacando vulnerabilidades en la infraestructura envejecida del histórico cosmódromo.