Aaron Dinardi, un ingeniero aeroespacial con experiencia en SpaceX, ha criticado duramente la gestión de Suecia en temas espaciales. Argumenta que las inversiones estatales apoyan principalmente proyectos científicos sin beneficios comerciales o de defensa.
En una entrevista con la página editorial de Di, Dinardi describe cómo los fondos suecos se destinan a la Agencia Espacial Sueca y a proyectos de la ESA. La ESA retiene una comisión administrativa del 20 por ciento y el resto se utiliza para hardware que carece de relevancia comercial o de defensa.
Dinardi señala que los asuntos espaciales dependen del Ministerio de Educación, con un enfoque centrado en la investigación en lugar de en las aplicaciones. Sugiere que organismos como la Agencia Sueca de Contingencias Civiles y la FMV deberían adquirir soluciones completas de doble uso, de forma similar al mecanismo OTA de Estados Unidos.
Como comparación, menciona a Finlandia, que ha construido un ecosistema con empresas como ICEYE y ReOrbit. Los primeros satélites militares de Suecia fueron fabricados por empresas extranjeras y lanzados en cohetes de SpaceX. Dinardi considera que el cambio requiere decisiones políticas de alto nivel.