Las celebraciones de Año Nuevo comenzaron en el Pacífico y Australia, con Sídney destacando como la capital mundial del evento. Sin embargo, los festejos en esta ciudad australiana adquirieron un tono agridulce debido al ataque ocurrido semanas antes en la playa de Bondi. Fuegos artificiales iluminaron el cielo, pero el recuerdo del incidente marcó la noche.
Las primeras brindis por el Año Nuevo 2026 se registraron en países del Pacífico como Kiribati y Samoa, seguidos de Nueva Zelanda, donde ciudades como Wellington y Auckland se iluminaron con espectaculares fuegos artificiales. Horas después, la costa este de Australia dio la bienvenida al nuevo año, con Sídney liderando las festividades tradicionales.
Autodenominada la “capital mundial del Año Nuevo”, Sídney atrajo a miles de personas para presenciar el icónico espectáculo pirotécnico sobre su ópera y el puerto. No obstante, la alegría se vio empañada por el reciente ataque en la playa de Bondi, ocurrido semanas atrás, que dejó un saldo de heridos y generó un ambiente de duelo entre los celebrantes. Este suceso, aún fresco en la memoria colectiva, contrastó con la euforia habitual de la medianoche, recordando la vulnerabilidad en medio de las tradiciones festivas.
Mientras el mundo occidental se unía en abrazos y explosiones de color, este episodio en Australia resaltó la dualidad de los festejos: celebración global versus luto local. Las autoridades locales reforzaron la seguridad para garantizar que la transición al 2026 transcurriera sin incidentes adicionales.