Tras el tiroteo del 14 de diciembre en Bondi Beach que mató a 15 personas en un evento de Janucá —como se detalló en la cobertura anterior—, el primer ministro Anthony Albanese anunció el 18 de diciembre reformas a las leyes de discurso de odio para facilitar procesamientos e incrementar penas, en respuesta al presunto ataque inspirado en ISIS por Sajid y Naveed Akram.
La legislación propuesta por el gobierno federal apunta a promotores de discurso de odio y violencia, con mayor responsabilidad para individuos y organizaciones. Albanese declaró: «Los australianos están conmocionados y enfadados. Yo estoy enfadado. Está claro que necesitamos hacer mucho más para combatir esta plaga maligna».
El ataque ha amplificado las preocupaciones sobre el antisemitismo creciente en Australia. La víctima Matilda, de 10 años, la más joven fallecida, tuvo su funeral el jueves; su madre Valentyna criticó la inacción gubernamental previa en incidentes antisemitas: «Lo hemos estado diciendo durante años... no hicieron nada». Los funerales de los rabinos Eli Schlanger, de 41 años, y Yaakov Levitan, de 39, se celebraron el miércoles.
New South Wales planea reformas urgentes en las leyes de armas. A nivel federal, Australia expulsó al embajador de Irán en agosto por incendios relacionados y acusó el jueves a un joven de 19 años por amenazas antisemitas en un vuelo Bali-Sídney. No se planea una Comisión Real, según el tesorero Jim Chalmers, para no distraer los esfuerzos de seguridad.
Las investigaciones continúan sobre vínculos con el Estado Islámico, incluido el viaje de los Akrams a Filipinas en noviembre, aunque no se encontraron pruebas de entrenamiento militar. Sajid fue abatido en el lugar; Naveed enfrenta 59 cargos, incluyendo asesinato y terrorismo, tras despertar de un coma.