Tres fuertes terremotos y dos tifones devastadores han cobrado alrededor de 370 vidas en Filipinas, principalmente en Cebú, desde septiembre de este año. 122 personas siguen desaparecidas. Inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra e infraestructuras dañadas han herido y desplazado a cientos de filipinos y sus familias.
La tragedia golpeó la mañana del 30 de septiembre cuando un terremoto de magnitud 6.9 sacudió Bogo, Cebú, y áreas vecinas, matando a 76 personas e hiriendo a 559 más, según el Consejo Nacional de Reducción de Riesgos y Gestión de Desastres (NDRRMC). El sismo afectó a 748.025 personas, dañando 134.227 casas en Visayas Central y obligando a cientos a vivir en ciudades de tiendas. Diez días después, el 10 de octubre, dos potentes temblores de magnitudes 7.4 y 6.8 golpearon Manay, Davao Oriental, y provincias cercanas, cobrando ocho vidas e hiriendo a 403, con 1,1 millones de personas afectadas.
Una desgracia aún mayor azotó Visayas en la primera semana de noviembre cuando el tifón Tino trajo fuertes lluvias y vientos, resultando en 253 muertes y 119 desaparecidos hasta el 26 de noviembre. Más de 48.402 familias ocuparon casi 500 centros de evacuación, mientras que 5,5 millones de personas fueron afectadas y desplazadas. Cebú, el más afectado por el terremoto de septiembre, registró 150 de las 269 fatalidades reportadas, seguido de 103 en la Región de la Isla de Negros, donde más de 100 permanecen desaparecidos según el último informe del NDRRMC. Entre los muertos había seis pilotos y tripulantes de la Fuerza Aérea Filipina en un accidente de helicóptero Super Huey en Agusan del Sur durante una misión de ayuda para víctimas del tifón. Alrededor de 502 resultaron heridos y 312.650 casas dañadas en Mimaropa, Negros, Visayas Occidental, Visayas Central, Visayas Oriental, Mindanao del Norte y Caraga. Los daños agrícolas sumaron 562,4 millones de pesos y en infraestructuras 490,1 millones.
Las lluvias e inundaciones continuaron con la llegada del tifón Uwan el 10 de noviembre, matando a 33 personas —incluidas 20 en la Región Administrativa de Cordillera— hiriendo a 51 y dejando tres desaparecidos hasta el 26 de noviembre. Unos 7,5 millones se vieron afectados, con 303.384 reubicados en 3.169 centros de evacuación en todo el país. El tifón dañó 296.787 casas en regiones como Ilocos, Valle de Cagayán, Luzón Central, Calabarzon, Bicol, Visayas Occidental y Oriental, Península de Zamboanga, Mindanao del Norte, Soccsksargen, Caraga y la Región Autónoma de Bangsamoro en Mindanao Musulmán. Las pérdidas agrícolas superaron los 2.000 millones de pesos y en infraestructuras 2.600 millones. Los meteorólogos estatales planean retirar los nombres Tino y Uwan de la lista oficial de tifones debido a las numerosas muertes y destrucción.