Las entradas para el partido de Colombia contra Portugal en el Mundial de 2026 han aumentado hasta 13 veces su precio original en el mercado de reventa, pasando de unos US$150 a más de US$2.000. Este fenómeno se debe a la alta demanda que superó la oferta inicial de la FIFA, con más de cinco millones de solicitudes en las primeras 24 horas. El aumento no es exclusivo de este encuentro, pero destaca en plataformas secundarias.
Con menos de 100 días para el inicio de la Copa Mundial de Fútbol de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, los aficionados colombianos enfrentan precios elevados para las entradas. El partido contra Portugal en Miami, uno de los más demandados según la FIFA, ilustra este problema: las boletas en reventa alcanzan hasta 13 veces su valor inicial, y algunas cifras sugieren hasta 65 veces.
La FIFA puso a la venta las entradas iniciales a precios accesibles, comenzando en aproximadamente US$150. Sin embargo, la demanda masiva llevó a que en las primeras dos fases se vendieran casi dos millones de boletos, pero los revendedores en mercados secundarios han fijado precios mucho más altos. Para la categoría 1, cercana al campo, los valores van de US$3.011 a US$78.563; categoría 2 de US$2.841 a US$3.587; y categorías 3 y 4 de US$2.059 a US$6.433, dependiendo de la demanda.
Juan Felipe Cadavid, analista deportivo, comentó: “Yo sí creo que tiene que ver con que estamos a puertas de jugar un Mundial en el país del mercadeo, del capitalismo, de la oferta y la demanda, en el país de la economía”.
Este patrón se repite en otros partidos de Colombia. Contra Uzbekistán en el Estadio Azteca de Ciudad de México, las entradas en categoría 1 van de US$602 a cerca de US$9.000, con promedios de US$1.014 en categorías 2 y 3, y entre US$921 y US$2.740 en categoría 4. Para el encuentro contra el equipo del repechaje (entre República Democrática del Congo, Nueva Caledonia y Jamaica) en el Estadio de Chivas en Guadalajara, categoría 1 oscila de US$1.157 a US$3.782, categoría 2 de US$922 a US$2.275, y categorías 3 y 4 promedian US$1.056.
La FIFA no ha respondido de inmediato a solicitudes de comentarios sobre estas prácticas de reventa.