El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos construirá su primera refinería de petróleo nueva en 50 años en Brownsville, Texas, con el apoyo de Reliance Industries de India. El proyecto, liderado por America First Refining, busca aumentar la capacidad de procesamiento de petróleo estadounidense. El anuncio se da en medio de preocupaciones por el alza en los precios de la energía debido a la guerra en Irán.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, declaró el martes en una publicación en Truth Social: “Estoy orgulloso de anunciar que America First Refining está abriendo la PRIMERA refinería de petróleo nueva en Estados Unidos en 50 AÑOS en Brownsville, Texas”.
Este proyecto es el mismo que Element Fuels desarrollaba y que, en junio de 2024, completó la preparación del terreno y obtuvo los permisos necesarios para una planta capaz de procesar 160 mil barriles de petróleo al día. El sitio web de Element Fuels ahora redirige al de America First Refining. La compañía planea iniciar la construcción en el segundo trimestre de este año y ha firmado un acuerdo de 20 años para la venta de combustibles con Reliance Industries.
Reliance Industries, propietaria de la refinería Jamnagar —la más grande del mundo—, colaboró previamente con el gobierno mexicano en el proyecto de Dos Bocas. El 3 de marzo de 2020, la entonces secretaria de Energía, Rocío Nahle, visitó Jamnagar para conocer equipos y experiencias, identificando similitudes técnicas como trenes paralelos de producción y plantas coquizadoras.
Aunque Reliance no invirtió en Dos Bocas, está en conversaciones para invertir en la refinería de Texas, según una persona familiarizada con el plan. Reliance no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios, y la Casa Blanca remitió preguntas al Departamento de Energía, que no ha dado más detalles.
El anuncio ocurre mientras la Casa Blanca aborda el aumento de precios de la energía por la guerra en Irán, considerando opciones como liberar reservas de emergencia y escoltas militares para petroleros en el Estrecho de Ormuz. La refinería de Brownsville operará completamente con petróleo de esquisto estadounidense, alineándose con la política de dominio energético de Trump, que promueve mayor producción de petróleo, gas natural y carbón.
Sin embargo, Estados Unidos depende de refinerías obsoletas, algunas cerradas recientemente, lo que agrava la escasez de capacidad. Esfuerzos previos para nuevas refinerías han fallado por costos elevados, requisitos de permisos y oposición ambiental, como el plan de Arizona Clean Fuels Yuma en la década de 2000, que no atrajo suficiente financiación.