El presidente Donald Trump ordenó ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán la madrugada del 28 de febrero de 2026, lo que provocó una respuesta iraní con misiles contra Israel. Este conflicto en Medio Oriente amenaza el suministro global de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, donde pasa una quinta parte del crudo mundial. En México, que importa gasolinas, podría traducirse en un aumento de precios si el conflicto se prolonga.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel bombardearon Teherán, capital de Irán, en una operación denominada Furia Épica, según reportes. En respuesta, Irán lanzó misiles contra Israel. Este escalamiento militar ha generado preocupación en los mercados energéticos debido a la posición estratégica de Irán en el Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial.
Irán produce alrededor de 3.3 millones de barriles diarios de crudo, equivalente al 3% de la producción global y el cuarto lugar en la OPEP. Aunque la vía marítima permanece abierta, algunos buques petroleros han evitado cruzarla, acumulándose en ambos lados, de acuerdo con datos de seguimiento. Se reportó una explosión en la isla de Kharg, principal centro de exportación iraní, pero no se especificó daño a la terminal petrolera.
El líder supremo de Irán advirtió previamente sobre una posible 'guerra regional' y cierre del Estrecho de Ormuz si se ataca al país, una medida extrema que podría disparar los precios globales. Arabia Saudita exportó 7.3 millones de barriles diarios en los primeros 24 días de febrero, el nivel más alto en casi tres años, mientras flujos de Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos también aumentaron.
En el mercado, con futuros cerrados por el fin de semana, un producto minorista cotizaba el West Texas Intermediate (WTI) en 75.33 dólares por barril, un alza del 12% respecto al viernes. Precios han subido 19% este año por riesgos de ataques. Para México, importador de gasolinas, un cierre prolongado elevaría costos, aunque el gobierno podría aplicar estímulos fiscales. La duración del conflicto y si afecta infraestructura clave determinarán el impacto.