La aviación israelí lanzó ataques contra instalaciones militares clave en Irán, enfocándose en centros de la Guardia Revolucionaria Islámica en Teherán e Isfahán. Irán respondió de inmediato con misiles y drones dirigidos a Israel, bases estadounidenses y países del Golfo. La escalada ha afectado el transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz, poniendo en riesgo el suministro global de petróleo.
Durante la madrugada, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que aviones de combate ejecutaron ataques selectivos contra puntos estratégicos vinculados a la estructura militar y logística del régimen iraní. Los blancos incluyeron centros de planificación de la Guardia Revolucionaria Islámica, con énfasis en infraestructuras para drones y misiles, así como complejos logísticos y bases de unidades especiales en Teherán e Isfahán.
Las FDI describieron estas fuerzas como el "brazo central de la represión" y responsables de la violencia en la región. La respuesta iraní fue inmediata, intensificando ataques contra infraestructura civil, redes de transporte y buques comerciales en el Golfo Pérsico. Según The Guardian, el régimen iraní advirtió que la región podría encaminarse hacia un “caos económico global”.
La tensión se centró en el Estrecho de Ormuz, ruta por donde circula el 20% del petróleo mundial. Al menos tres barcos mercantes fueron alcanzados por proyectiles, incluyendo un carguero con bandera de Tailandia que sufrió una explosión. Desde el inicio de las hostilidades, 14 buques comerciales han sido atacados, lo que ha generado preocupación en la industria naviera y energética.
La Guardia Revolucionaria amenazó con bloquear el paso de petróleo mientras continúe la campaña aérea contra Irán, dejando cientos de embarcaciones detenidas en el Golfo. Esto representa la mayor interrupción potencial del suministro energético desde las crisis de los años 1970. Analistas iraníes advirtieron que el precio del crudo podría alcanzar los 200 dólares por barril. En respuesta, la Agencia Internacional de la Energía liberó 400 millones de barriles de reservas estratégicas.