Israel e Irán atacan instalaciones petrolíferas en la última escalada bélica

Tras los ataques contra objetivos militares y las interrupciones del transporte marítimo a principios de marzo, la guerra entre Israel e Irán se intensificó al atacar ambas partes las instalaciones de producción y exportación de petróleo y gas. Los ataques hacen saltar las alarmas en los mercados mundiales de la energía, lo que ha llevado a la Agencia Internacional de la Energía a instar a la conservación ante el temor de graves crisis de precios.

Tras los ataques aéreos israelíes del 12 de marzo contra instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria y las consiguientes interrupciones del estrecho de Ormuz, el conflicto se intensificó esta semana con ataques recíprocos contra infraestructuras energéticas críticas. Israel e Irán se atacaron mutuamente instalaciones petrolíferas y de gas, aumentando las tensiones en unos mercados de materias primas ya de por sí volátiles y amenazando la estabilidad económica mundial a largo plazo. Un analista advirtió: "Esto será tan, tan, tan, tan malo".

El viernes, la Agencia Internacional de la Energía recomendó medidas públicas como trabajar desde casa, conducir despacio y limitar el uso de estufas de gas para mitigar las inminentes subidas de precios. Estos acontecimientos representan una nueva y peligrosa fase, que pone directamente en peligro el suministro de energía en una guerra que comenzó con las operaciones de principios de marzo contra las capacidades nucleares y de misiles de Irán.

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Lo que comenzó como una escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz a mediados de marzo de 2026 ha derivado en una guerra a gran escala entre Estados Unidos, Israel e Irán, con el estrecho bloqueado desde principios de marzo. Este punto de estrangulamiento vital para el 20% del transporte mundial de petróleo y gas natural ha provocado la crisis energética más grave de la historia moderna, causando una escasez crítica de combustible en 25 países.

Reportado por IA

El aumento de los precios del combustible derivado del conflicto en curso en Irán está llevando a hogares e industrias de todo el mundo a reducir el consumo de petróleo, y los expertos sugieren que algunos cambios podrían perdurar. La Agencia Internacional de Energía ha señalado una destrucción de la demanda y pronostica una caída de 420.000 barriles por día para este año. Asia, la región más afectada por las interrupciones del suministro a través del estrecho de Ormuz, está acelerando la transición hacia las energías renovables y las tecnologías eléctricas.

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