Los mercados mundiales de la energía se vieron sacudidos por el ataque de Irán a una importante instalación de gas natural licuado de Qatar, lo que provocó fuertes subidas de los precios del petróleo y del gas en Europa. El crudo Brent subió un 3,8% y se situó en 107,38 dólares por barril, mientras que los precios del gas de referencia en Europa subieron alrededor de un 6%.
El miércoles, Irán atacó la ciudad industrial qatarí de Ras Laffan, centro energético clave que alberga la mayor instalación de exportación de GNL del mundo. Las autoridades informaron de "grandes daños" en las instalaciones, lo que suscitó preocupación por la continuidad de los envíos de GNL y la capacidad de producción a largo plazo. Tras el ataque, Qatar interrumpió la producción de GNL en Ras Laffan, lo que agravó las presiones sobre el suministro en el mercado mundial del gas. La huelga responde a ataques anteriores contra instalaciones iraníes, incluido el enorme yacimiento de gas de South Pars. Teherán ha ampliado su lista de objetivos potenciales a instalaciones energéticas de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, como el yacimiento emiratí de Al Hosn. Se han observado cortes y paradas de la producción en grandes productores como Arabia Saudí, EAU, Kuwait e Irak. Las perturbaciones van más allá: Irán ha interrumpido los flujos de gas a Irak, mientras que Turquía, que depende de Irán para más del 10% de sus importaciones de gas, puede necesitar cargamentos adicionales de GNL en el mercado al contado. El incidente señala la extensión del conflicto a las infraestructuras energéticas, con riesgos para rutas clave como el Estrecho de Ormuz, lo que hace temer problemas de abastecimiento continuados y volatilidad de los precios.