El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió de Pekín el viernes tras una visita de Estado de tres días a China. Mantuvo conversaciones de alto nivel con el presidente Xi Jinping centradas en comercio, Taiwán e inteligencia artificial, aunque se confirmaron pocos acuerdos importantes.
Trump describió la visita como muy exitosa antes de partir y afirmó que China había acordado comprar al menos 200 aviones Boeing. Xi calificó la visita de histórica y como un evento trascendental.
Ambas partes acordaron una nueva visión para una relación constructiva entre China y Estados Unidos basada en la estabilidad estratégica. Al hablar con los periodistas en el Air Force One, Trump comentó que él y Xi discutieron extensamente sobre Taiwán y reiteró que Estados Unidos no apoya la independencia taiwanesa.
Los analistas señalaron que, si bien la cumbre estuvo marcada por una cálida ceremonia, los años de tensiones no pueden resolverse en 48 horas. Muchos detalles esperados sobre las prórrogas de la tregua comercial y otros acuerdos permanecen pendientes.
Trump también expresó que espera recibir a Xi en Washington este otoño.