Las inundaciones y deslizamientos de tierra causados por el tifón Tino en Cebú y Negros vindican la advertencia de la ex secretaria del DENR Gina Lopez de que 'la naturaleza contraatacará si la maltratamos'. Con la aproximación de la próxima gran tormenta, Uwan, resalta los fallos continuos en la gobernanza ambiental en Filipinas. Su rechazo por la Comisión de Citas en 2017 ha llevado a una degradación persistente de los ecosistemas.
En 2017, Gina Lopez defendió su nombramiento como secretaria del Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales (DENR) ante la Comisión de Citas, pero fue rechazada por priorizar la protección de los ecosistemas sobre la explotación a corto plazo. Argumentó que los bosques, ríos y minerales no son mercancías, sino activos nacionales custodiados en fideicomiso para las generaciones futuras. Siete años después, las tragedias del tifón Tino prueban que su visión era correcta.
En Cebú, la rápida expansión de canteras y reclamaciones con supervisión mínima dejó las laderas estériles, incapaces de absorber la lluvia, lo que provocó colapsos de pendientes e inundaciones generalizadas que paralizaron el transporte, el turismo y el comercio. En Negros, las tierras altas degradadas por décadas de tala y minería a pequeña escala perdieron su capacidad de retención de agua, causando desbordamientos de ríos, campos inundados, puentes destruidos y pueblos aislados. Estos incidentes no son aleatorios, sino resultados de una regulación débil y la captura de instituciones públicas por intereses privados y políticos.
Lopez defendió la Reserva Geológica Masungi en Rizal como un modelo de rehabilitación y conservación de tierras colaborativa. Bajo su liderazgo, el DENR firmó un memorando de acuerdo con la Fundación Reserva Geológica Masungi para restaurar porciones degradadas de la Cuenca Superior del Marikina. Sin embargo, tras su salida, el apoyo del DENR se debilitó, lo que llevó a acosos a los guardabosques y desafíos legales a los acuerdos, socavando la confianza entre el estado y la sociedad civil.
Problemas similares persisten en las operaciones de dragado en Zambales, donde la extracción a gran escala continúa bajo el pretexto de 'control de inundaciones' y 'rehabilitación de ríos' a pesar de la oposición local y el daño ecológico, con una supervisión inconsistente del DENR. El contraste con el actual secretario del DENR, Raphael 'Popo' Lotilla, conocido por su integridad, competencia técnica y enfoque basado en datos, ofrece un optimismo cauteloso. Él podría institucionalizar reformas como la aplicación estricta en minería y canteras, políticas coordinadas de uso de suelo y desastres, y participación pública para construir resiliencia climática.
Mientras Filipinas se prepara para Uwan, que podría traer fuertes lluvias e inundaciones a Luzón, el legado de Lopez recuerda que la protección ambiental es un imperativo de gobernanza, no un idealismo, esencial para el desarrollo sostenible y el bienestar público.